Formas contemporáneas de habitar: las necesidades cambiantes revolucionan el sector residencial

José María García. MRICSpor José María García. MRICS27 octubre, 2022

El segmento residencial en España está experimentando una profunda transformación en lo que se refiere a nuevas modalidades de habitar en las viviendas, donde se están implantando aspectos de carácter social y económico más correlacionados con hábitos del presente.

Nuevas formas de vivir

Una de las particularidades de este segmento es su estructura horizontal donde las viviendas existentes y los nuevos proyectos no responden a las necesidades de nuevas generaciones y grupos sociales. Es apreciable la evolución en los últimos 50 años de la vivienda en propiedad y el alquiler clásico, adaptando el producto a la actualidad como es el caso del coliving, el build to rent o la vivienda inversa.

De hecho, en base a esta diferenciación en nuevos productos residenciales, el parque de viviendas en España ha cambiado desde los años 70 a la actualidad convergiendo en mayor medida con otros países europeos.

Evolución del parque de viviendas en España

Como factores a considerar en este cambio de la estructura de viviendas en propiedad y en alquiler destacan la transformación en la pirámide poblacional, los cambios en el régimen de tenencia de las viviendas y la estructura económica y social de la misma, además de ciclos económicos más dinámicos y cambiantes. Asimismo, en el período de los años 70 a los 90, tan solo el 8% de las viviendas se encontraban en régimen de alquiler, subiendo en 2010 al 20% y en 2021 se estima que el ratio se encuentre en torno al 15%, según Eurostat.

Formas de habitar la vivienda.

Por lo tanto, la sociedad actual y futura camina hacia modelos de mayor individualismo, pluralidad, mayor ratio de sostenibilidad y teniendo en cuenta nuevas tecnologías favorecedoras de modos de movilidad menos contaminantes que provocarán ciertos éxodos del mundo rural a las ciudades. Todo esto desemboca en nuevas formas de habitar. Estos cambios también se reflejan en segmentos paralelos al residencial, ya que las oficinas, con el auge del teletrabajo, presentan potencial para convertirse en espacios de mayor socialización en detrimento de ser puramente de trabajo.

Por otro lado, se pueden diferenciar varias tipologías de demandantes de nuevas formas de habitar acorde a su generación, expectativas y necesidades. Por ejemplo, aquellos rangos de edades más jóvenes que tienden a vivir solos y en alquiler (en cualquiera de sus variedades, como es el coliving o build to rent), cumplen un perfil: desean emanciparse de sus progenitores, trabajan y cuentan con niveles de ingresos suficientes para cubrir estas modalidades de viviendas y, además, suelen contar con la compañía de mascotas. También están atraídos por estas nuevas modalidades de vivienda los hogares monoparentales, las familias jóvenes sin hijos o con algún hijo que se inician en el alquiler como primera forma de habitar y que con el tiempo estiman cambiar a vivienda en régimen de propiedad, o incluso aquellos que desde el principio de su vida laboral optan por la compra de vivienda si su poder adquisitivo se lo permite, es decir la figura históricamente clásica del demandante de vivienda en España.

También han aparecido para los más seniors otras maneras de monetizar su vivienda en propiedad y que se convierta en una renta complementaria a la jubilación: la vivienda inversa. Esta forma consiste en vender la nuda propiedad de la vivienda o la permuta de alquileres entre otras modalidades que entran a formar parte también de nuevas formas de residir.

En definitiva, la vivienda evoluciona y se adapta a las nuevas formas de vivir que combinan la propiedad con el alquiler en sus diferentes modalidades y cuyo derecho es fundamental y debe preservarse y protegerse de manera conjunta y colaborativa entre el sector privado y la Administración.

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